Santa Cruz - 70 km al este
El primer tramo camino a la frontera: mucha ciudad, algunos pueblos, agua de coco, chicha y jugo de maracuyá...hasta arepa encontré.
Después de Pailón, el camino empezó a verse así.
Resabios del antiguo tren que llevaba y traía a gente desde y hacia la frontera; hoy, tren carguero.
Inventé unos caminos rurales de arena entre campos y menonitas.
Caía el sol, se avecinaba la noche, y salían los mosquitos.
Pedaleé lo más rápido posible hacia algún lugar donde poder armar la carpa.
Poco antes de llegar, de vuelta a la carretera, encontré un espacio amigable junto a un río. Decidí que esa sería mi casa transitoria, la que acogería mis viajes nocturnos.
Tapé la bicicleta para protegerla del rocío y me dormí.
Al día siguiente desarmé temprano, salí a la carretera y seguí en el trance infinito de los ciclos sucesivos.
"Hoy habrá magia", decía un papelito colgado del manubrio de la bici. Y hubo.
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