Suspendida pareciera estar en el tiempo
Soy un puntito minúsculo en el horizonte que intenta perderse entre las sombras y luces del camino. Soy una figura movediza poco inteligible que oscila entre dudas y certitudes. Es ancho el camino y yo demasiado humilde en mi cascarón.
Los últimos días han sido de intensidades abrumadoras: un perro atacó la bici, me picó un escorpión, cumplí 3 meses en el país y no pude renovar mi estadía, hice y deshice palabras en el viento, y el viento quedó perplejo del trabalenguas enredado en su oleaje.
Ansío violentamente avanzar, abrir camino, derrumbar mitos, enfrentarme a la realidad desnuda, sin adornos, cruzar fronteras, inmiscuirme en tierras aledañas de rebosante cadencia en cada rezo de sus habitantes.
¿Será que sueño despierta o que me puse existencialista de nuevo?
Danza, motor del despliegue en el espacio, sé mi rutero, mi verdad, la tierra de mi cuerpo.
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