La memoria de nuestra piel

 Caminos curvos, 

cuencas cóncavas, 

cuevas convexas 

de dimensiones oscilantes.


Ruta pedregosa 

que guarda los senderos de mis decisiones.

Esquivo, como en el mar de luna llena,

los recovecos que no me fortalecen. 


Entre olas y sobre las paredes frágiles

del caracol que guarda mis recuerdos,

me deslizo sempiterna,

existiendo en existencia,

siendo

naturaleza en la naturaleza.


Me construyen el alma

sucesivos presentes,

desbordándose de vida la vida,

compañera insondable la muerte. 


Bricolaje atestado de sentidos.

Las raíces urden redes distantes

tejiendo un presente ancestral:

La memoria de nuestra piel.




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